Desde sus orígenes, las instituciones vinculadas a la ciencia y la ingeniería han tenido la responsabilidad de generar conocimiento, impulsar la innovación y aportar soluciones concretas a los desafíos de la sociedad. En este sentido, la Corporación de Facultades de Ingeniería de Chile (CONDEFI) opera como un espacio de articulación entre las Facultades de Ingeniería del país, promoviendo el fortalecimiento de la formación, la investigación y la vinculación con la sociedad y el entorno productivo.
Pero, el desarrollo de la ingeniería del siglo XXI impone ampliar esta mirada. Ya no basta con preguntarse qué conocimiento se genera, sino también quiénes lo hacen, qué experiencias aportan y cómo esas miradas diversas enriquecen la disciplina. Lo que es aún más relevante cuando se vincula estas preguntas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, en particular el ODS 5 (Igualdad de género), el ODS 9 (Industria, innovación e infraestructura) y el ODS 13 (Acción por el clima), que reconocen explícitamente que la transición hacia sociedades más justas y resilientes requiere la participación plena de las mujeres en la ciencia, la tecnología y la ingeniería. Y, en este marco, la incorporación de mujeres en la ingeniería no es solo un criterio de equidad, es una condición estructural para construir soluciones más robustas, pertinentes e inclusivas.
La evidencia así lo respalda. Estudios del McKinsey Global Institute y del Foro Económico Mundial documentan que los equipos con mayor diversidad de género generan mejores resultados en innovación, toma de decisiones y capacidad organizacional. Y, en el campo específico de la sostenibilidad, las investigaciones publicadas en Nature Sustainability y Global Environmental Change muestran que la participación de mujeres en posiciones de liderazgo científico y técnico se asocia a enfoques más integrales en gestión de recursos naturales, adaptación al cambio climático y diseño de infraestructuras resilientes. Cuando las mujeres lideran proyectos de investigación, dirigen laboratorios o desarrollan innovación tecnológica, no solo aportan talento, contribuyen a redefinir la forma en que se enfrentan los problemas de ingeniería y los criterios con que se evalúan sus soluciones.
Esta transformación ya está ocurriendo en Chile. En las Facultades de Ingeniería del país, académicas e investigadoras con trayectorias consolidadas ocupan roles de liderazgo en universidades, centros de investigación y organismos como CONDEFI. Una expresión de ello es el Comité de Género constituido al interior de la Corporación, que ha contado con el aporte sostenido de integrantes del Directorio, en particular las Directoras Angélica Urrutia, Decana de Ingeniería de la Universidad Finis Terrae, y Loreto Valenzuela, Decana de la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile, junto al Director Juan José Negroni, Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Santo Tomás. El comité también integra como miembros permanentes a Lilian San Martín, Directora de Gestión Académica y Operaciones de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Andrés Bello, y a Karen Kanzua, Directora Nacional de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Santo Tomás.
Su trabajo es un ejemplo para las nuevas generaciones y demuestra que el liderazgo femenino en ingeniería no es una promesa diferida, sino una realidad en curso que merece ser reconocida, fortalecida e institucionalizada. Promover la participación de más mujeres en la ingeniería, la investigación y la innovación es buscar una mejora en la calidad y la pertinencia social de la disciplina. Una ingeniería capaz de responder a los desafíos del siglo XXI, cambio climático, escasez hídrica, transición energética, desigualdad territorial, necesita todas las perspectivas disponibles. Porque una ingeniería más diversa es, sin duda, una mejor ingeniería para todos y todas.