Las ciudades son el reflejo de las decisiones que tomamos como sociedad. Detrás de cada espacio público, sistema de transporte o infraestructura que transforma la vida de las personas hay equipos que imaginan y construyen soluciones para el futuro. Como ingeniera, he tenido el privilegio de participar en proyectos que impactan directamente la forma en que millones de personas viven y se relacionan con su ciudad. En Metro, una empresa que por más de cinco décadas ha acompañado el desarrollo de Santiago, esa responsabilidad adquiere un significado especial.
Esa experiencia me ha permitido constatar algo fundamental: los mejores resultados surgen cuando distintas miradas trabajan con un propósito común. Uno de los cambios más relevantes que he observado es la creciente participación de mujeres en espacios donde históricamente hemos estado subrepresentadas. No sólo porque representa un avance en equidad, sino porque fortalece nuestra capacidad de innovar y enfrentar desafíos cada vez más complejos.
La participación femenina en la industria del transporte sigue siendo baja a nivel global. Según la OCDE, bordea el 17%, mientras que en Chile alcanza cerca del 15%, evidenciando la brecha que aún persiste en el sector. En este contexto, Metro ha impulsado iniciativas para fomentar la incorporación, permanencia y desarrollo de mujeres en áreas tradicionalmente masculinas. Gracias a este esfuerzo, hoy las mujeres representan más del 30% de nuestra dotación y más de una cuarta parte de los cargos de liderazgo, reflejando una transformación cultural que sigue avanzando, con el desafío de alcanzar un 33% al 2030.
También hemos fortalecido nuestro vínculo con universidades, centros de formación y espacios de innovación, convencidos de que la colaboración entre la academia y la industria es clave para desarrollar las capacidades que demandarán las ciudades del futuro. Cada vez que recorro una obra, pienso que entre quienes observan esos trabajos puede haber una futura ingeniera. Por eso es tan importante generar referentes y visibilizar experiencias que demuestren que la ingeniería es un espacio donde el talento, la creatividad y el liderazgo no tienen género.
Estoy convencida de que para responder a los desafíos del futuro necesitaremos más mujeres diseñando, liderando y construyendo esos cambios. En Metro seguiremos trabajando para abrir oportunidades y demostrar que la diversidad es una condición esencial para construir mejores proyectos y una mejor ciudad.